miércoles, 9 de noviembre de 2011

Monasterio de Monjas Dominicas "Sto. Domingo el Real" Segovia, España


Los monasterios han sido y siguen siendo en el corazón de la Iglesia y del mundo, un signo elocuente de comunión, un lugar acogedor para quien busca a Dios y las cosas del espíritu (CV 6).
Sto. Domingo de Guzmán establecía sus "casas de predicación" en la ciudad porque "la luz es para compartirla". Convencido de la necesidad y del poder de la oración, confió a las monjas el objetivo de evangelizar desde sus monasterios. Las exhortaba a una vida santa llevando un estilo de vida distinto al que la gente de aquella época estaba acostumbrada a ver en la Iglesia, dando así un fuerte testimonio del seguimiento de Cristo y les enseñaba a hablar a Dios de los hombres para que ellas pudiesen hablar a los hombres de Dios, las invitaba a ser Luz del mundo y Sal de la tierra. Que nuestros muros griten palabras, anuncien el Evangelio, que de ellos salga una luz que brille y que deslumbre: es lo que quería Sto. Domingo al fundar a sus monjas. No solo rezar, también que nuestros monasterios sean corazones acogedores de los sufrimientos de aquellos que atraviesan sus puertas.


Actualmente las diez hermanas que formamos la comunidad, en la esperanza de que poco a poco vayamos siendo Palabra de Dios vivimos diariamente el silencio, el trabajo, el estudio, la vida en comunidad. Una vida que tiene sentido desde la fe y la plena confianza en Dios.

Segovia tiene huella dominicana. Extramuros se conserva la Cueva de Santo Domingo, entrañable lugar, evocador de su presencia orante y penitente. En la Navidad de 1218, Domingo en su viaje de Italia a España, instituye en esta capital el primer convento dominicano de frailes en España. Sencillo en los comienzos, llegaría a ser de primer orden, con el nombre de Santa Cruz.
El historiador Juan de Vera, en sus Estudios segovianos, relata: "cuando Sto. Domingo ascendiera a la Segovia de aquel tiempo desde su covacha del Eresma es posible que más de una vez pasara rozando con sus hábitos las piedras de una ciclópea construcción realizada en los primeros tiempos de nuestra ciudad debida a Hércules, y que andando los siglos fuera convento de sus hijas predicadoras"
El documento más antiguo que acredita la fundación de las monjas en la ciudad es un privilegio hecho por Alfonso XI, rey de Castilla y León.


Se sitúa la primera casa junto a la ermita de Santa Susana. Corría el año 1350. Juana de Luna, viuda de Luis Mejía con tres de sus hijas, Dña María, Dña. Mayor de Guzmán y Dña. Catalina profesan en el convento y le enriquecen con su hacienda y mucho más con su virtud y gobierno. Siendo Dña. Mayor priora compra la casa y fortaleza de Hércules a Juan Arias de la Hoz. A esta compra se añadirán unas casas señoriales entre las iglesias parroquiales de la Santísima Trinidad y San Quirce. Fray Alonso de Loaysa, prior provincial de religiosos y religiosas de la Orden de Predicadores en los señoríos y reinos de Castilla aprueba la solicitud de traslado de aquel lugar solitario y húmedo a éste en el casco de la población.
Se trasladan de nuevo al lugar, que hoy perdura, el 13 de Junio de 1513.
El edificio es una antigua casa fortaleza, ejemplar típico de la arquitectura civil del s. XII. La torre de Hércules, que le da nombre, construida hacia el s. XI, conserva en los frisos pinturas murales realizadas por los árabes de la aljama segoviana que lo convierten en el más acabado ejemplar románico-mudéjar.


La vida contemplativa dominicana de las monjas busca a Dios en una vida sencilla y sincera en el propio corazón, y en el desafío y consuelo de la vida en comunidad.

Como cristianas hemos venido tras una llamada para llegar a un encuentro. Es en la profundidad silenciosa del corazón humano donde Dios y la persona se encuentran y se comprenden.
 La predicación evangélica brota de la escucha de la Palabra, del esfuerzo del estudio por meditarla y comprenderla, de la vida fraterna en la que se acredita.

En medio de una sociedad que busca nos unimos a cuantos por caminos diversos embargan su vida en el empeño de un mundo mejor. Es el amor y la oración lo que sana también a los demás. Cuando se ora se valora a cada persona infinitamente.


NUESTRA ARTESANÍA.- El trabajo artesanal de encuadernación de libros y otro de reproducción de figuras policromadas, con las técnicas del renacimiento español, son nuestro medio de vida. Reciben estas obras la vida y el calor fraguados en el silencio y la paciencia de la contemplación.



PARA CONTACTAR CON NOSOTRAS:
Monjas Dominicas
C/ Capuchinos Alta, 2
40.001 Segovia. España.
Tno. 921 460080
e-mail: monjas@dominicasegovia.e.telefonica.net




6 comentarios:

  1. He estado enterándome de la organización del convento y quiero profundamente servirle a DIOS, conozco de su palabra y soy una mujer de mucha oración.

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  2. Mi E-mail es: luzmacan24@gmail.con, necesito que por favor me contacten, mi número celular es: 3116430074 mi residencia es en Jamundí, Valle del Cauca, Colombia. Gracias.

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  3. Corrijo la dirección del E-mail:
    luzmacan24@gmail.con.
    Un abrazo🙏🙏🙏🙏

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  4. Necesito saber si en Colombia hay convento de la orden de Hermanas Dominicas. Gracias.🙏🙏🙏

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  5. Necesito saber si en Colombia hay convento de la orden de Hermanas Dominicas. Gracias.🙏🙏🙏

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  6. Corrijo la dirección del E-mail:
    luzmacan24@gmail.con.
    Un abrazo🙏🙏🙏🙏

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